La semana pasada tuve un viaje inusitadamente interesante. Fuí a Oaxaca con la gente de mi salon de la uni y me di cuenta que es muy curioso como te das percatas de la naturaleza de las personas en situaciones adversas. Digamoslo de esta forma, cuando tienen hambre, sed o necesidades sociales sacan a relucir sus peores cualidades o sus mejores defectos.
Yo nunca había visto a mis amigos y compañeros embriagandose y platicando. Mucho menos me había imaginado a mis amigas, tomadas, mareadas y sin saber que hacer. No quiero avergonzar a ninguna de ellas así que solo mencionaré que sentían como si el suelo se les moviera y lloraban por cualquier cosa que las deprimía.
Yo me junto solamente con ellas pero me di cuenta que los tipos de mi salon son muy divertidos también. Muy a su manera me aprecian y me respetan.
Dejando a un lado a mis amigos, les puedo decir que en Oaxaca se sigue respirando un aire de tensión pero se puede andar tranquilo por la ciudad. El calor es irremediablemente delicioso y mas en medio de la vegetación, como en Yagul. Paisajes majestuosos, provocados por el valle donde se encuentra Oaxaca, una tradición culinaria interesante pero no muy exquisita y la gente, pues, no conviví mucho con la gente...
Thursday, April 26, 2007
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